Programa Democracia

Proteger, mejorar y consolidar la democracia.

El Programa Democracia de AECID tiene como propósito impulsar, reforzar y poner en valor la democracia a través de acciones diversas que incorporen nuevas voces y perspectivas, favorezcan el diálogo político y social, y promuevan el intercambio de experiencias y conocimientos entre España, Europa, América Latina y el Caribe. Realiza acciones específicas para fortalecer los procesos democráticos en distintos contextos y potenciar la visión democrática en todas las actuaciones de la Agencia en la región latinoamericana, considerando la democracia como un valor fundamental que no solo permite imaginar escenarios futuros deseables, sino también promover las condiciones necesarias para que esos horizontes sean posibles. 

El Programa Democracia se enfoca en proteger, mejorar y consolidar la democracia mediante la creación de espacios y mecanismos de diálogo, la promoción de la participación y capacidad de actores e instituciones, y la protección de la convivencia. Para lograrlo, el Programa se orienta a la creación de un espacio de intervención con los siguientes ejes prioritarios de actuación:

 

Apoyo a Espacios de Diálogo para la Generación de Consensos y Nuevos Pactos Sociales: el Diálogo Social y el Pacto Fiscal

Mejora de la Representación y la Participación Política y apoyo a la Construcción de Democracias Incluyentes. 

Protección de los derechos humanos y libertades fundamentales, especialmente la libertad de expresión y de prensa.  

¿Por qué encuentros regionales de jóvenes sobre auditoria social?

En América Latina y el Caribe la erosión de la democracia y los altos niveles de corrupción ponen en riesgo el logro de la agenda de desarrollo sostenible (ODS) y la construcción de sociedades inclusivas, sostenibles y resilientes.  Esta problemática en la región ha sesgado la formulación de políticas a favor de unos pocos en detrimento del bien común, provocado una importante crisis de confianza en las instituciones democráticas, especialmente entre los y las jóvenes latinoamericanas.  A lo largo de toda la región el desvío de recursos públicos privan a las personas jóvenes del acceso a servicios públicos de calidad, como la educación y la salud, afectando su vida cotidiana y comprometiendo su futuro, con efectos desproporcionadamente adversos en aquellos jóvenes provenientes de las comunidades indígenas, grupos LGTBQ+, migrantes, afrodescendientes y discapacitados. La corrupción también promueve la violencia y el daño medioambiental, uno de los temas que más preocupa a los jóvenes de la región.

 

En la actualidad los y las jóvenes enfrentan múltiples barreras para participar en la vida pública.  Por un lado, son uno de los grupos más subrepresentados en las esferas de poder y en los procesos de toma de decisiones y consulta ciudadana. Por el otro, como muestra un estudio reciente de Transparencia Internacional, al ser víctimas de discriminación, las demandas de los jóvenes suelen ser desestimadas. Este fenómeno se agudiza en el caso de jóvenes que pertenecen a las comunidades más vulnerables. A su vez, otra de las barreras que afecta la participación de las personas jóvenes en la vida pública es la creciente vulneración de las libertades de expresión, prensa y asociación, derechos fundamentales para construir democracias fuertes. Por otra parte, el uso extendido de la desinformación, la manipulación de la narrativa de rendición de cuentas y discursos de odio por parte de gobiernos, candidatos populistas y ciertos medios de comunicación, manipulan y distorsionan a la opinión pública, lo que atenta contra la cohesión social y, a su vez, dificulta la capacidad de las personas jóvenes de participar y tomar decisiones basadas en datos objetivos y confiables.

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