La tecnología genera oportunidades, pero no construye democracia por si sola

El conversatorio Jóvenes y democracia en la era digital aborda la importancia de la tecnología en la promoción de la democracia, sus beneficios, sus fallas y sus efectos en las personas más jóvenes

AECID, 14-12-23

El pasado miércoles 13 de diciembre se realizó el Conversatorio Jóvenes y democracia en la era digital, organizado por el Centro de Formación de la Cooperación española en Santa Cruz. Con una asistencia mayoritariamente joven el evento abarcó las posibilidades y limitaciones que ofrece la tecnología para la construcción de democracia en los países latinoamericanos.

La actividad se enmarca en el Encuentro regional de jóvenes sobre auditoria social y rendición de cuentas en América Latina y el Caribe, organizado por AECID y Transparencia Internacional y para la que han llegado participantes de 13 países. Entre los expositores se encuentran Entre ellas está Luciana Torchiaro, consejera regional para América Latina y el Caribe de Transparencia International con sede en Berlín; Manfredo Marroquín, Presidente de Acción Ciudadana, Guatemala; Melissa Arce Caicedo, de Transparencia por Colombia; David Riveros García de reAcción Paraguay y Vania Sandoval, catedrática y especialista en comunicación política.

Como señaló Marisa Ramos, moderadora del evento en la presentación, la “tecnología genera oportunidades pero no construye democracia por si sola”, y este es un factor importante a tener en cuenta al pensar en una democracia del futuro, que tiene a los jóvenes en el centro.

Luciana Torchiaro mencionó la baja la baja confianza en la democracia de las y los jóvenes en la región (43% según datos de Latín Barómetro), y esta situación está muy relacionada con la falta de confianza en los gobiernos. Ante esta situación, Torchiaro se considera optimista y piensa que la tecnología puede ayudar a “revertir la tendencia de apatía ante la democracia de los jóvenes”.

Pero también se hacen usos de la tecnología que dañan el contexto democrático. Manfredo Marroquín hizo referencia a la deslegitimación al trabajo de activistas y periodistas en América Latina por medio de redes sociales y la fragilidad de los procesos políticos en el contexto acelerado que propician las tecnologías.

Por su parte, Ada Vania Sandoval mencionó que la “tecnología está destapando aceleradamente la crisis de la democracia a la vez que impulsa su reinvención” y refirió algunos datos fundamentales de la temática en Bolivia, donde destaca la opacidad de la gestión pública o la profundización de las brechas que la tecnología genera, sobre todo por el costo alto que tiene en el país.

El investigador y activista paraguayo, David Riveros, hizo hincapié en “el alejamiento de los jóvenes de la participación política en una sociedad que abruma por el acceso a la información”. También mencionó la forma en que el foco que se pone en la tecnología como motor del activismo en la actualidad, en ocasiones, puede disipar el malestar que lleva a exigencias concretas por parte de la sociedad civil.

Por último, Melisa Caicedo mencionó los importantes avances en acceso a datos abiertos en países como Colombia y las dinámicas de gestión de información para hacerla accesible a la ciudadanía.

De los y las asistentes hubo interesantes participaciones locales, que se mostraron especialmente sensibles a la temática. Con preguntas como ¿Cómo vamos a incluir a las poblaciones indígenas en la democracia digital? ¿Qué desafíos para los espacios de representación de la juventud? También destacaron la creación de medios alternativos e independientes gracias a plataformas digitales.

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